En las charlas con amigos y amigas que se han prestado a la reflexión, hablando y dejándome hablar. En las historias que he compartido con compañeros y compañeras. En la importancia que le ha puesto mi familia a las cuestiones de género. En los espacios de militancia. En las parejas. En los ideales de mis 12, aquellos primeros que manifesté cuando empecé la secundaria. En los secretos familiares que vamos descubriendo a medida que crecemos. En el teatro. En los relatos que me acostumbré a escuchar y presenciar desde muy chica sobre la militancia de mis viejos. En la escritura. En los pocos espacios democráticos que me han sido ofrecidos por la escolaridad (el recuerdo más viejo: mi maestra de segundo grado explicando la colonización y su humilde opinión a cerca de lo que para ella era la mentira del descubrimiento de América y el real genocidio a los originarios; ninguno de nosotros, con siete añitos, salió con ataques de pánico del aula por escuchar de una maravillosa maestra la verdadera historia). En la vida, en la mismísima vida, conocí mundos cuya existencia jamás hubiese imaginado si faltase una de todas las partes que nombré.
Escuché cosas horribles que me han enseñado a optimizar todo lo que nos pasa antes de pegarnos un tiro sin fabular, claro, maravillas donde no las hay. También esas cosas me enseñaron que no hay nada más sano que tener la cabeza donde pisan los pies. Escuché cosas hermosas que me enseñaron, nada más ni nada menos que lo que quiero para mí.
Sentí toda mi vida, con todos los cambios de opinión y rumbo que atravesé, que nada mejor nos puede pasar a veces que compartir las alegrías con quienes lo merezcan (qué evangelista sonó esto). Sentí también, que aquellos que no lo han merecido se queman solitos, y muchas veces ni se atreven a reír con nosotros porque la culpa los carcome.
Supe diferenciar a la mala gente de la gente sin huella. Y supe entender a los sin huella.
Fui lo menos políticamente correcta que pude y traté de llevar todas mis discusiones políticas a los lugares "menos indicados", y siempre dio buenos resultados. Para correrse un poquito del molde o para sacarse las caretas frente al mundo. Me maravillé, me decepcioné, me maravillé de nuevo y me volví a decepcionar. Y muchas de esas me quedan por vivir, y a mí me gusta mucho mediar.
El 24 de marzo. Tal vez, señor, no encuentre relación con todo lo anterior. Pero el 24 de marzo es para mí una herida abierta, un duelo vigente, un medio para, una reflexión con, un ideal por el que. El 24 de marzo vendría a ser una puerta a una habitación llena de puertas.
Si abrís la 1, llorás de alegría por el terreno ganado. Si abrís la 2, llorás por los 30.000. Si abrís la 3, llorás por los Luciano. Si abrís la 4, te ves de pequeña preparando los sandwich porque al día siguiente nos íbamos a pasar el día a la ronda de madres. Si abrís la 5, te ves de grande tomando unos mates con tus viejos mientras ellos cuentan y recuerdan historias. Si abrís la 6, tomás unos mates con unx amigx o compañerx, compartiendo lo poco o mucho que te genera. Si abrís la 7, te estás peleando con medio mundo, y a mucha honra. Y así sucesivamente, y cada una de las puertas se conecta con todas las demás (un pequeño mapita conceptual para comprender la infinidad de cuentitos que nos abre una fecha como esta).
Conmueve marchar, conmueve saber de qué columna formaremos parte, conmueve escuchar testimonios, conmueve soñar otra realidad para tantos, conmueve luchar por esa realidad. Conmueve, como uno más sin justicia y como uno menos sin justicia, este 24. Pero conmueve bien también. Revuelve esa chispita que queda en brasa durante el año y enciende cada vez que nos juntamos todos, pero todos.
Porque nos sirve tanto esta fecha... Porque aquí, señor, donde estoy yo, una a veces se guarda tantas cosas que a esta altura del año podemos recomenzar a comprender. Una a veces se olvida de quiénes somos, y en la inercia rutinaria hace por hacer y habla por hablar. Y recuerdo el amor por esto cuando nos encontramos todos en la maravilla mística de cada marcha.
Eso trae cada 24, recuerdos y recordatorios.
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lunes, 21 de marzo de 2011
lunes, 21 de febrero de 2011
Mil veces criticable, pero digno: Encuentro Memoria, Verdad y Justicia
Este 2011 cumplo 4 años como militante. Los últimos 2, los más intensos, tal vez, de toda mi vida (incluyendo, claro, lo que vendrá). Pero desde que tengo recuerdos, el 24 de marzo es una de las fechas más importantes del año.
Una historia que se comienza contándole a una chiquita que "hoy la gente está en la calle porque se cumple otro aniversario del gobierno de unos señores que maltrataban a los que querían un mundo mejor". Y a medida que pasan los años... "¿Y por qué se habla de desaparecidos?" "Porque en muchos casos los mataron y luego 'desaparecieron' sus cuerpos, los escondieron, y no sabemos dónde están" "¿Y qué es la AAA?" "Es la Alianza Anticomunista Argentina, el comunismo es una forma de pensar el mundo, ahora vivimos el capitalismo" "¿Y qué es cada cosa?" (y lo que viene lo recuerdo como si fuera ayer) "El capitalismo es un sistema en el que cada uno tiene que ocuparse de vivir como pueda, y siempre habrá algunos que tengan más que otros. El comunismo plantea que todos merecemos lo mismo" "¿Y vos que sos, Pa?" "Y... yo me tiro más para el lado del comunismo" "Entonces yo también soy comunista" (con una sonrisa en la cara) Y después se viene la decepción... "¿Es verdad que los comunistas eran malos y mataban gente?" "En algunos casos, pero nada justifica la cantidad de muertes" "Pero si eran malos..." "Algunos eran malos, siempre hay malos en todos los grupos, pero no se justifica aunque fueran los peores del mundo, que no lo eran..." "¿Por qué ponés esa cara, Pa?" "Porque me acuerdo de cosas..." "¿De qué?" "De que a muchos de los que buscamos los conocía, ¿sabés? y no eran malos..." Y podría escribir 1000 páginas más con el relato que fui escuchando de mis padres; entre notas en la tele, interrupciones mías en sus conversaciones, alguna que otra vuelta de madres a la que me han llevado (que para mí eran una fiesta, preparar la noche anterior el tupper con sanguchitos para pasar el día en la plaza), o dudas que me quedaban de comentarios ajenos.
Fui construyendo mi propio relato y comprendí que hay cosas que (aunque tengo una opinión que no creo necesario exponer) son irrelevantes, como lo buenos o malos que fueron los montos, o lo bueno o malo que fue Luciano.
Pero el 24 de marzo, fecha que no deja de emocionar por lo cercana, por lo emblemática y lo cruenta; el 24 de marzo aquí me tendrá un año más en la histórica plaza. Aquí me dolerá un año más. Y va a pasar una vez más, aunque cada 24 es distinto, porque cada plaza es distinta, porque cada sociedad es distinta. Y recuerdo -los últimos 5- año a año, cómo me transformé, con quién marché, por quién marché. Y sigo expectante por la plaza del 2011.
Y sin embargo, siento también que pasan tan rápido y tan desa(parecidos)percibidos. Que emocionan como siempre y resignifican como siempre. Y el que quiera me verá un año más junto al (mil veces criticable, pero digno) Encuentro Memoria, Verdad y Justicia; que sigue nucleando agrupaciones políticas y de DDHH, que sigue dando lucha a la Justicia por ayer y por hoy, que sigue diciendo Luciano Arruga y que -vale aclarar- no es opositor de este gobierno, sino independiente de todos los gobiernos.
Se viene un año más, con todas las connotaciones políticas siempre distintas del anterior, pero en el que decimos, igual que siempre
Memoria
Verdad
Justicia
Una historia que se comienza contándole a una chiquita que "hoy la gente está en la calle porque se cumple otro aniversario del gobierno de unos señores que maltrataban a los que querían un mundo mejor". Y a medida que pasan los años... "¿Y por qué se habla de desaparecidos?" "Porque en muchos casos los mataron y luego 'desaparecieron' sus cuerpos, los escondieron, y no sabemos dónde están" "¿Y qué es la AAA?" "Es la Alianza Anticomunista Argentina, el comunismo es una forma de pensar el mundo, ahora vivimos el capitalismo" "¿Y qué es cada cosa?" (y lo que viene lo recuerdo como si fuera ayer) "El capitalismo es un sistema en el que cada uno tiene que ocuparse de vivir como pueda, y siempre habrá algunos que tengan más que otros. El comunismo plantea que todos merecemos lo mismo" "¿Y vos que sos, Pa?" "Y... yo me tiro más para el lado del comunismo" "Entonces yo también soy comunista" (con una sonrisa en la cara) Y después se viene la decepción... "¿Es verdad que los comunistas eran malos y mataban gente?" "En algunos casos, pero nada justifica la cantidad de muertes" "Pero si eran malos..." "Algunos eran malos, siempre hay malos en todos los grupos, pero no se justifica aunque fueran los peores del mundo, que no lo eran..." "¿Por qué ponés esa cara, Pa?" "Porque me acuerdo de cosas..." "¿De qué?" "De que a muchos de los que buscamos los conocía, ¿sabés? y no eran malos..." Y podría escribir 1000 páginas más con el relato que fui escuchando de mis padres; entre notas en la tele, interrupciones mías en sus conversaciones, alguna que otra vuelta de madres a la que me han llevado (que para mí eran una fiesta, preparar la noche anterior el tupper con sanguchitos para pasar el día en la plaza), o dudas que me quedaban de comentarios ajenos.
Fui construyendo mi propio relato y comprendí que hay cosas que (aunque tengo una opinión que no creo necesario exponer) son irrelevantes, como lo buenos o malos que fueron los montos, o lo bueno o malo que fue Luciano.
Pero el 24 de marzo, fecha que no deja de emocionar por lo cercana, por lo emblemática y lo cruenta; el 24 de marzo aquí me tendrá un año más en la histórica plaza. Aquí me dolerá un año más. Y va a pasar una vez más, aunque cada 24 es distinto, porque cada plaza es distinta, porque cada sociedad es distinta. Y recuerdo -los últimos 5- año a año, cómo me transformé, con quién marché, por quién marché. Y sigo expectante por la plaza del 2011.
Y sin embargo, siento también que pasan tan rápido y tan desa(parecidos)percibidos. Que emocionan como siempre y resignifican como siempre. Y el que quiera me verá un año más junto al (mil veces criticable, pero digno) Encuentro Memoria, Verdad y Justicia; que sigue nucleando agrupaciones políticas y de DDHH, que sigue dando lucha a la Justicia por ayer y por hoy, que sigue diciendo Luciano Arruga y que -vale aclarar- no es opositor de este gobierno, sino independiente de todos los gobiernos.
Se viene un año más, con todas las connotaciones políticas siempre distintas del anterior, pero en el que decimos, igual que siempre
Memoria
Verdad
Justicia
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