Pocas cosas hay que movilizan tanto como nuestro cuerpo. Porque si cuando fuimos muy chiquit@s nos acariciarion bien el pelo, entonces será el pelo lo que nos gustará que nos acaricien de grandes. Vamos creciendo y aprendiendo y aprehendiendo el cuerpo, comenzamos a sentir vértigo por los bordes y hay rincones que empiezan a gustar más que otros porque han sido mejor tratados. Eso es aquello que se llama memoria física: no recuerdo todo el amor y las perturbaciones que sufrí, pero lo siento en el cuerpo.
Todos los cuerpos fueron, son y serán hasta el fin del patriarcado violentados o perturbados, algunos más que otros. De eso se trata no querer mostrar algunas partes, no querer sentir el tacto y juicios de valor ajenos.
Abuso recibimos cuando se mira, se toca, se pega, se viola, se habla y no quiero, cuando se dice qué hacer y cómo con mi cuerpo: que esta pierna allá y esta mano acá, que estos ojos los cerrás y que esta boca la abrís sólo para decir tal cosa. Ahora tenés hij@s, ahora no, ahora vas para ahí pero te vestís de esta manera, o no, pero bancatela en la calle.
En la adolescencia, el cuerpo suele presionar para que se haga con él lo que él quiere que se haga. Y a veces pasa algo feo, cuando el maltrato llega a un punto del que es muy difícil volver (pero se vuelve), nuestro cuerpo termina ofreciéndose enérgicamente como eso que le enseñaron a ser quienes más y peor lo recorrieron.
Ahora bien, si de algo estoy segura es de que este cuerpo, con traumas como todos los cuerpos, con lugares que fueron maltratados y -espero- aprenderé a liberar de a poco cuando alguien los cuide más de lo que sufrieron, con lugares que fueron recorridos con mucho amor, que ofrezco a quien quiero hasta donde quiero y que sé cómo cuidar en otros cuerpos: si de algo estoy segura es de que este cuerpo, carajo, es mío.
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martes, 27 de septiembre de 2011
miércoles, 8 de diciembre de 2010
¿Que quién adhiere a la política no represiva?
Cada vez me está costando más comprender. Al oficialismo.
¿Es que realmente hablan de este gobierno esos que dicen lo de la política no represiva? Porque a mí entender, este es un período terriblemente REPRESIVO y NEGADOR.
NEGADOR del gatillo fácil, de la trata de mujeres y niños para la explotación sexual, de la violencia de género, de la corrupción, de la criminalización de la pobreza y de la protesta, de los despidos, de los punteros, de la discriminación que sufren los pueblos originarios, de las desapariciones en democracia, de los policías genocidas (de este punto no sólo es negador, sino también reincorporador). Y el oficialismo, particularmente, es negador de la oposición de izquierda; con la que tengo muchísimas diferencias ya sabidas, pero es la que más me representa.
Yo estoy cansada de oír los clichés kirchneristas; que Nacional y Popular, que hacerle el juego a la derecha, que nos devolvieron la política. La política (lamentable por la situación y positivo por la resistencia) nos la devolvió la crisis del 2001.
Yo tengo cuatro cortos años de militancia y jamás me he sentido cuidada, respaldada, protegida, respetada por el gobierno. De hecho, en los últimos dos años, me he sentido, en varias ocasiones, amenazada e insegura, con un gobierno absolutamente ausente. No, me retracto, ausente no, presente y cómplice, encargado de encubrir y permitir la impunidad.
Estamos hablando del gobierno con más presos por luchar, del gobierno con más casos de gatillo fácil desde la democracia hasta ahora. Estamos hablando de un gobierno con SEISCIENTAS mujeres desaparecidas por año en las redes de trata. Y hablamos del mismo en el que cada 28hs muere una persona en manos de la policía.
Uno de sus gobernadores decretó estado de sitio por ocho días, otro ordenó la represión que asesinó a Fuentealba. El kirchnerismo asumió con el respaldo de uno de los asesinos políticos de Darío y Maxi, el otro es jefe de gabinete.
Y ahora se vienen las patrullas municipales.
Éste es el gobierno sin Luciano Arruga, sin Jorge López, sin Carlos Fuentealba, sin Mariano Ferreyra, sin Diego Bonefoi, sin Rubén Carballo, sin Fabián Gorosito, sin Diego Lucena y sin tantos otros...
A mí, el oficialismo, no me convence de NADA.
¿Es que realmente hablan de este gobierno esos que dicen lo de la política no represiva? Porque a mí entender, este es un período terriblemente REPRESIVO y NEGADOR.
NEGADOR del gatillo fácil, de la trata de mujeres y niños para la explotación sexual, de la violencia de género, de la corrupción, de la criminalización de la pobreza y de la protesta, de los despidos, de los punteros, de la discriminación que sufren los pueblos originarios, de las desapariciones en democracia, de los policías genocidas (de este punto no sólo es negador, sino también reincorporador). Y el oficialismo, particularmente, es negador de la oposición de izquierda; con la que tengo muchísimas diferencias ya sabidas, pero es la que más me representa.
Yo estoy cansada de oír los clichés kirchneristas; que Nacional y Popular, que hacerle el juego a la derecha, que nos devolvieron la política. La política (lamentable por la situación y positivo por la resistencia) nos la devolvió la crisis del 2001.
Yo tengo cuatro cortos años de militancia y jamás me he sentido cuidada, respaldada, protegida, respetada por el gobierno. De hecho, en los últimos dos años, me he sentido, en varias ocasiones, amenazada e insegura, con un gobierno absolutamente ausente. No, me retracto, ausente no, presente y cómplice, encargado de encubrir y permitir la impunidad.
Estamos hablando del gobierno con más presos por luchar, del gobierno con más casos de gatillo fácil desde la democracia hasta ahora. Estamos hablando de un gobierno con SEISCIENTAS mujeres desaparecidas por año en las redes de trata. Y hablamos del mismo en el que cada 28hs muere una persona en manos de la policía.
Uno de sus gobernadores decretó estado de sitio por ocho días, otro ordenó la represión que asesinó a Fuentealba. El kirchnerismo asumió con el respaldo de uno de los asesinos políticos de Darío y Maxi, el otro es jefe de gabinete.
Y ahora se vienen las patrullas municipales.
Éste es el gobierno sin Luciano Arruga, sin Jorge López, sin Carlos Fuentealba, sin Mariano Ferreyra, sin Diego Bonefoi, sin Rubén Carballo, sin Fabián Gorosito, sin Diego Lucena y sin tantos otros...
A mí, el oficialismo, no me convence de NADA.
domingo, 28 de noviembre de 2010
Pelee por la Revolución
1º Postal
Tuve que pasar por la marcha de Congreso el 25 de noviembre (Día de la NO-Violencia Contra la Mujer) para ir a otro lado, y unos chicos de Izquierda Socialista me dan un volante en alusión a la fecha y me dicen en tono burlón "a las mujeres no se las toca". Los miro con mi peor cara y les digo "NO". Sigo caminando... "y menos cuando son tan lindas como vos, sabés que tengo una habitación que está re buena ¿querés que te lleve? Daaale, no te hagás la difícil...". No tenían la menor idea de lo que me acababan de dar.
2º Postal
Damos un trabajo sobre feminismo en el colegio y un compañero irrumpe y dice "no es que yo me crea superior ni inferior a ninguna mujer eh, pero entonces expliquen por qué en todas las especies el macho es el líder. Además el patriarcado existió siempre"
Nada que aclarar, ¿no?
Yo creo que las agrupaciones de izquierda cometen un grave error cuando no incluyen políticas de género en su agenda (o cuando lo hacen por compromiso, y cuando termina el taller, termina la equidad). Lejos están de comprender que esa Revolución a la que aspiramos jamás se concretará si nosotros mismos no somos respetuosos de la equidad y la diversidad en todos los órdenes culturales.
El feminismo es indispensables para la Revolución justa, y ruego a todo aquel que pretenda objetarme, que primero averigüe el significado real del término, y luego diga lo que quiera.
Los abortos clandestinos, la trata de mujeres y niñas, la discriminación, la homofobia, el maltrato psicológico, la violencia de género, la inequidad laboral, el derecho a ser madres convertido en la obligación de ser madres, el sometimiento sexual y el apartamiento de las mujeres de la política están vigenes. Y no dar importancia a esa problemática es NEGARLA.
¿Cómo se elimina? Con la lucha diaria.
Si no se dice, no se asume.
Si no se asume, no se escribe.
Si no se escribe, es implícita.
Y si es implícita, no se quita.
Si usted quiere la Revolución, pelee por la Revolución.
Pero sepa que la verdadera será
en las PLAZAS
en las CASAS
y en las CAMAS.
Tuve que pasar por la marcha de Congreso el 25 de noviembre (Día de la NO-Violencia Contra la Mujer) para ir a otro lado, y unos chicos de Izquierda Socialista me dan un volante en alusión a la fecha y me dicen en tono burlón "a las mujeres no se las toca". Los miro con mi peor cara y les digo "NO". Sigo caminando... "y menos cuando son tan lindas como vos, sabés que tengo una habitación que está re buena ¿querés que te lleve? Daaale, no te hagás la difícil...". No tenían la menor idea de lo que me acababan de dar.
2º Postal
Damos un trabajo sobre feminismo en el colegio y un compañero irrumpe y dice "no es que yo me crea superior ni inferior a ninguna mujer eh, pero entonces expliquen por qué en todas las especies el macho es el líder. Además el patriarcado existió siempre"
Nada que aclarar, ¿no?
Yo creo que las agrupaciones de izquierda cometen un grave error cuando no incluyen políticas de género en su agenda (o cuando lo hacen por compromiso, y cuando termina el taller, termina la equidad). Lejos están de comprender que esa Revolución a la que aspiramos jamás se concretará si nosotros mismos no somos respetuosos de la equidad y la diversidad en todos los órdenes culturales.
El feminismo es indispensables para la Revolución justa, y ruego a todo aquel que pretenda objetarme, que primero averigüe el significado real del término, y luego diga lo que quiera.
Los abortos clandestinos, la trata de mujeres y niñas, la discriminación, la homofobia, el maltrato psicológico, la violencia de género, la inequidad laboral, el derecho a ser madres convertido en la obligación de ser madres, el sometimiento sexual y el apartamiento de las mujeres de la política están vigenes. Y no dar importancia a esa problemática es NEGARLA.
¿Cómo se elimina? Con la lucha diaria.
Si no se dice, no se asume.
Si no se asume, no se escribe.
Si no se escribe, es implícita.
Y si es implícita, no se quita.
Si usted quiere la Revolución, pelee por la Revolución.
Pero sepa que la verdadera será
en las PLAZAS
en las CASAS
y en las CAMAS.
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