Una pasa por momentos en los que se replantea quién es, en todos los sentidos. Cosa parecida a una crisis, pero no es del todo eso. Es una revisión de algunos principios, simbolismos, prioridades, afectos, definiciones, caracterizaciones, dificultades, virtudes, tácticas y estrategias que componen todo lo que somos.
Es preguntarse y responderse por cada una de esas cosas y encontrar la forma de que convivan juntas en un mar de contradicciones. Porque bien sabemos que vivir es eso, es la discusión misma, es una relación dialéctica entre los miles de factores que nos componen.
Este momento, este 'punto de inflexión', es también la búsqueda de nuevos elementos que sirvan para hacernos mejores, más 'acabadxs'.
Este momento no avisa cuando llega, tampoco hay base teórica que permita abordarlo. Se trata más bien de una sucesión de señales de alerta, que puede ser una sola si tenemos suerte y lo percibimos a tiempo, pero que casi nunca es una sola. Señales diversas que son cada vez más intensas. Pero hay personas que las reciben durante años y no se replantean nada.
¿Qué implica todo esto? Implica recordarse a una misma para qué hace lo que hace, por qué está con quien está, qué hizo de un tiempo a esta parte para cambiar lo que está mal, qué piensa hacer de ahora en más, para qué sirven los aportes en tal lugar, por qué dejar aquello, por qué retomar lo otro, por qué empezar lo de más allá, etc.
Es algo similar al famoso "balance y proyección" de la militancia, pero personal. No puede escribirse o sistematizarse y no tiene un determinado tiempo de duración porque eso depende de cuánto se transforme y cuánto orgullosamente se reafirme.
Es complejo, muchas veces repercute para mal en el estado de ánimo porque genera "confusiones" que complican la vida cotidiana. No porque sean negativas o eternas, sino porque son eso, confusiones, incertidumbres.
Hablaba de mí, porque las confusiones y la inestabilidad a mí me generan inseguridades nada agradables, pero bueno, necesarias.
Atravieso ese momento, afecta mi estado de ánimo. Sin embargo, me siento algo feliz por ver cuánto de todo lo que se pone en juego deseo que perdure.
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domingo, 6 de mayo de 2012
lunes, 16 de enero de 2012
de cambios verdaderos y otras cuestiones
Otra vez me encuentro escribiendo un textito... Estuve recordando los primerísimos tiempos en estas semanas. A comienzos de 2009, cuando hacíamos una actividad por mes. Cuando cada vez que pasaba era desgarrador para la familia. Porque era reciente.
Estuve recordando la impronta de las actividades. Al principio eran casi súplicas, eran tristes, dolorosísimas, desesperadas: había esperanzas. Más adelante empezaron a ser embroncadas, escrachantes, de lucha y acción directa: queríamos cualquier tipo de justicia ya, porque caímos en la cuenta de que Luciano no iba a estar.
Fuimos procesando el dolor, si algo es bueno es que somos muy compañerxs y nos queremos con el alma. Las actividades empezaron a ser felices, empezamos a saber que Luciano está muy cerquita. Algo de todo que no me deja de sorprender es lo valioso que es este grupo. Me encantaría nombrar uno por uno, pero me van a putear. Las cosas que han resignado para acompañar a Vanesa, son lo que se dice incondicionales: la cuidan, la retan, la pelean, la quieren con el alma, a su manera, todos de distinta forma.
La dinámica de la lucha hace que una no tome real dimensión del tiempo, incluso que a veces no pueda disfrutarlo como debería. Pero tomarse un minuto y mirar para atrás... pasó mucho. Reuniones cargadísimas de gente, peleas, gritos, risas, cariños. Dibujar toda la reunión con la hija de la compañera y no escuchar nada y por ende no mandar después el informe al que me comprometí, jaja. Si hablamos de la policía o la maldita policía. Si decimos de Scioli solo o Scioli y Kirchner. Si esto o aquello interpela más a la famosa Doña Rosa. Si hay correlación de fuerzas para encarar esa medida. Si hay posibilidades de represión. Si aportan las organizaciones para los volantes. Si articulamos con tal o cual. Si amenazan a los compañeros nos reunimos de urgencia... cuántas roscas. Si habré aprendido con esa bendita coordinadora.
Los 3 años caen como un baldazo de agua helada. Este fin de año lloré como loca, cosa rara de verdad. Hay muchos sentimientos encontrados en el aire, muchas cosas nuevas, tristes, raras, qué balance.
Mi mamá ama a Borges y siempre me cuenta que él relata en las vidas de sus personajes un instante, un solo momento, en que ellos comprenden el sentido de sus vidas, descubren quiénes son, para qué y con quiénes más. Yo estoy convencida, todo lo que me pasó después de Luciano siento que es un emergente del día en que supe de su existencia. Sí, es un poquito fuerte, ya sé.
Si quieres cambio verdadero... pues, camina distinto.
lunes, 4 de julio de 2011
Aborto libre, legal, seguro y gratuito

Una vez más hablando del aborto me siento redundante, y sin embargo no me aburre. No me aburre porque son 500.000 las mujeres que por año se hacen un aborto, y son 500 las que por año mueren por abortos mal hechos. No me aburre porque conozco decenas de chicas que abortaron, que han sufrido la criminalización que sufre quien aborta y porque muchos varones y mujeres también la han sufrido en esa difícil tarea que es acompañar en su decisión a la/s mujere/s que aman.
No me aburre, porque pienso en lxs miles de mujeres y varones que criminalizan a quien aborta, sin comprender la dimensión que tiene una decisión tomada en tiempo y espacio, en contexto, en un sitio donde se sufre, en una vida que nos tocó vivir, que no elegimos, en una vida que ese niño o esa niña (aún sin serlo) no podrá vivir si no es renegando de su existencia, porque su mamá sufrió la suya propia en algún momento.
No me aburre pensar en que usted, señor, señora, deberá hacer un gran ejercicio de reflexión y familiarización con la lucha por la legalización para comprender que no saldremos corriendo las mujeres a abortar, que no dejaremos de usar anticonceptivos y tampoco lo haremos por deporte. Porque el aborto no nos gusta, porque el aborto no está bien, pero sepa usted, también, que no merecemos que nadie disponga sobre nuestros cuerpos, sepa que no merecemos que nadie elija cuándo, cómo ni con quién tenemos hijxs, más que nosotras mismas. Porque tampoco lo merecen nuestrxs hijxs.
Sepan que el debate que se viene no es poca cosa, sepan que la legalización del aborto no lo es, que la apropiación de esa legalización por parte de esta sociedad tampoco lo es. Sepan que no estamos preparadxs, y no lo estaremos nunca, porque el aborto no es nuestra lucha, nuestra lucha es la legalización.
Nuestro cuerpo no es mercancía, el de ustedes -sí, ustedes- tampoco. Y esa maravillosa consigna será verdad cuando dejemos de pagar por los cuerpos (en las publicidades, en la trata de personas, en la prostitución, en los empleos sexistas, y en todas las formas de violencia en las que una persona deja de ser eso, persona). Cada vez que alguien paga por ver el cuerpo de una mujer que no quiere ser vista, por tocarlo, usarlo, por maltratarlo, cada vez que pasa eso, hay alguien que está pagando también por ver mi cuerpo. Que lo está canjeando por otra cosa. Porque en eso me convierto, en una cosa.
Yo elijo cómo, cuándo y con quién me acuesto, quién me toca y quién es papá de mis hijos porque me gustan los varones. También puedo elegir quién es la mamá, también puedo y merezco elegir un montón de otras cosas más. También tengo derecho a elegir que quién sea mi compañero por mucho o poco tiempo, me trate bien.
Porque elijo sobre mi cuerpo, porque mi cuerpo es mío.
sábado, 11 de junio de 2011
Algún día llegará el después de esta lucha.
Se cierra un destacamento, se abre un centro social y cultural en su lugar. Largas, dolorosas y orgullosas reuniones de Familiares y Amigos diciendo lo que a cada unx le genera, lo movilizador que va a ser para nosotrxs militar ahí. Personas que nunca nos imaginamos militando esta causa, que sólo tenemos una vaga idea de lo que va a ser estar, y mucho más vaga de cómo transformar ese espacio para evitar la carga simbólica y energética espantosa que tiene.
Y precisamente porque la veíamos una conquista tan lejana, es que hoy estamos dando pasitos. Uno a uno. Tomándonos el tiempo que nos quitan la sorpresa, la conmoción, la tristeza y la injusticia. Y aprovechando el tiempo que nos da la alegría de esta victoria. Hoy tenemos conciencia de lo responsables que somos de esto. De que lo fuimos desde el primer día. Y esa consigna, la del cierre, nos parece TAN lejana...
Entonces, nuestra lucha ahora se divide en dos partes. Porque hay una de las tres consignas principales que en breve estaremos quitando de la lista. Ahora exigimos Aparición con Vida y Juicio y Castigo a los culpables. Que no es cosa menor. Pero tampoco es cosa menor que cerremos el destacamento. Va a ser duro, va a doler, y vamos a llorar porque ahí todxs perdimos un hermano, y ahí mismo vamos a recuperar otrxs tantxs. Estamos segurxs de que el tiempo que nos queda es mucho, de que somos jóvenes y vamos a vivir el después de esta lucha.
Algún día llegará el después de esta lucha, porque si no creyéramos fervientemente eso, esta lucha no existiría.
Y precisamente porque la veíamos una conquista tan lejana, es que hoy estamos dando pasitos. Uno a uno. Tomándonos el tiempo que nos quitan la sorpresa, la conmoción, la tristeza y la injusticia. Y aprovechando el tiempo que nos da la alegría de esta victoria. Hoy tenemos conciencia de lo responsables que somos de esto. De que lo fuimos desde el primer día. Y esa consigna, la del cierre, nos parece TAN lejana...
Entonces, nuestra lucha ahora se divide en dos partes. Porque hay una de las tres consignas principales que en breve estaremos quitando de la lista. Ahora exigimos Aparición con Vida y Juicio y Castigo a los culpables. Que no es cosa menor. Pero tampoco es cosa menor que cerremos el destacamento. Va a ser duro, va a doler, y vamos a llorar porque ahí todxs perdimos un hermano, y ahí mismo vamos a recuperar otrxs tantxs. Estamos segurxs de que el tiempo que nos queda es mucho, de que somos jóvenes y vamos a vivir el después de esta lucha.
Algún día llegará el después de esta lucha, porque si no creyéramos fervientemente eso, esta lucha no existiría.
miércoles, 25 de mayo de 2011
Hay que disfrazar los motivos
Resulta que algunas veces no hay qué escribir, o sí hay, pero es indesmenuzable. Cuando tengo ideas indesmenuzables me desespero imaginándome lapicera en mano escribiendo vaya uno a saber qué, o escribo frases sin sentido, e inclusive usted podrá seguir mi rastro por la casa si busca los papelitos en los que repito mil veces mi nombre o firma mientras espero que se cargue una página en la PC, desayuno o me tomo un recreo del estudio. Todo eso porque no sé qué escribir.
La sensación de no saber qué escribir es similar a aquella que tenemos a veces de querer llorar sin estar tristes, o de estar tristes y no querer llorar. Hay algo que falta, y otro algo que -sabemos- está en la cabeza, pero puede que sea difícil. También suelen cruzarse palabras aisladas que deberían dar cuenta de algo, pero no son suficientes.
Sin embargo, conozco algunos motivos de mis preocupaciones, tristezas y alegrías, sólo que todavía no encontré las palabras para disfrazarlos y hacerlos publicables.
Y al fin me salió un texto
La sensación de no saber qué escribir es similar a aquella que tenemos a veces de querer llorar sin estar tristes, o de estar tristes y no querer llorar. Hay algo que falta, y otro algo que -sabemos- está en la cabeza, pero puede que sea difícil. También suelen cruzarse palabras aisladas que deberían dar cuenta de algo, pero no son suficientes.
Sin embargo, conozco algunos motivos de mis preocupaciones, tristezas y alegrías, sólo que todavía no encontré las palabras para disfrazarlos y hacerlos publicables.
Y al fin me salió un texto
jueves, 12 de mayo de 2011
Se suman historias para los hijos y ejemplos para nosotros
El 10 de mayo, antes de mi cumpleaños y después de varios días de estar internado, falleció mi padrino. Primero decían que había sufrido un ACV, después que había sido una malformación congénita de no sé qué cosa que en algún momento se iba a despertar; uno nunca termina de entender del todo esos diagnósticos, pero lo que sí sabe es que fue repentino, y no lo esperábamos.
No sé si fui la ahijada que él esperaba, cuando pasan estas cosas nos vamos dando cuenta de lo mucho que nos hubiera gustado vernos más seguido, o tener esas charlas profundas algo menos que esporádicamente. Pero él fue mucho más que lo que se puede esperar de un padrino, porque, como le decía a su hija hace unas horas, me enseñó con el ejemplo. Diego era un católico tercermundista y así se conoció con mis viejos. Yendo a visitar a los presos, protegiendo a los más chiquitos víctimas de abuso, maltratos, explotación… víctimas. Recuerdo mis primeras charlas con él cuando se enteró que mi causa era Luciano Arruga, cuya vida encaja en muchos de esos sufrimientos, que cobró la consecuencia de no tener a un Diego por ahí, y quedó librado a su suerte por esta vida en este mundo (no es momento para razonamientos trillados y muchas veces certeros de la militancia).
Mi madrina y mi padrino me llamaron y me preguntaron qué había pasado con ese chico, y charlamos de cuán desprotegidos están otros tantos. A partir de entonces, verlos implicaba –para bien- charlar sobre eso, escuchar sus experiencias y contar las mías. Sus hijas, a quienes dejé de ver seguido hace mucho tiempo, me trajeron noticias por intermedio de Diego, y me enteré que están fundando una murga en su barrio, y cómo se notan las huellas que dejó ese hombre…
Ja, ahora me viene a la cabeza la imagen de mí chiquita y sin hablar del todo bien diciendo que Diego era “mi madrino”. Y a veces no te sale, si poner un estado, mandar un beso a la familia por mensaje, escribir un texto y publicarlo o no… elijo este medio para publicarlo porque es algo así como un poco de lo que compartí con él, y a su familia se lo contaré personalmente y nos reiremos de lo bien que lo pasábamos juntos.
Diego y Graciela (su esposa y mi madrina) adoptaron hace cosa de un año un nene –Seba- de 3 que había vivido toda su vida en un hospital, porque a los pocos meses de nacido sufrió hepatitis C, y por eso su socialización está súper atrasada, le dan un amor que pocas veces he visto en la mirada de las personas.
No mucho más para decir, se van sumando las personas de las que hablar un poco todos los días, y vamos teniendo más historias para los hijos, y más ejemplos para nosotros.
No sé si fui la ahijada que él esperaba, cuando pasan estas cosas nos vamos dando cuenta de lo mucho que nos hubiera gustado vernos más seguido, o tener esas charlas profundas algo menos que esporádicamente. Pero él fue mucho más que lo que se puede esperar de un padrino, porque, como le decía a su hija hace unas horas, me enseñó con el ejemplo. Diego era un católico tercermundista y así se conoció con mis viejos. Yendo a visitar a los presos, protegiendo a los más chiquitos víctimas de abuso, maltratos, explotación… víctimas. Recuerdo mis primeras charlas con él cuando se enteró que mi causa era Luciano Arruga, cuya vida encaja en muchos de esos sufrimientos, que cobró la consecuencia de no tener a un Diego por ahí, y quedó librado a su suerte por esta vida en este mundo (no es momento para razonamientos trillados y muchas veces certeros de la militancia).
Mi madrina y mi padrino me llamaron y me preguntaron qué había pasado con ese chico, y charlamos de cuán desprotegidos están otros tantos. A partir de entonces, verlos implicaba –para bien- charlar sobre eso, escuchar sus experiencias y contar las mías. Sus hijas, a quienes dejé de ver seguido hace mucho tiempo, me trajeron noticias por intermedio de Diego, y me enteré que están fundando una murga en su barrio, y cómo se notan las huellas que dejó ese hombre…
Ja, ahora me viene a la cabeza la imagen de mí chiquita y sin hablar del todo bien diciendo que Diego era “mi madrino”. Y a veces no te sale, si poner un estado, mandar un beso a la familia por mensaje, escribir un texto y publicarlo o no… elijo este medio para publicarlo porque es algo así como un poco de lo que compartí con él, y a su familia se lo contaré personalmente y nos reiremos de lo bien que lo pasábamos juntos.
Diego y Graciela (su esposa y mi madrina) adoptaron hace cosa de un año un nene –Seba- de 3 que había vivido toda su vida en un hospital, porque a los pocos meses de nacido sufrió hepatitis C, y por eso su socialización está súper atrasada, le dan un amor que pocas veces he visto en la mirada de las personas.
No mucho más para decir, se van sumando las personas de las que hablar un poco todos los días, y vamos teniendo más historias para los hijos, y más ejemplos para nosotros.
lunes, 11 de abril de 2011
Somos bien boludas
Cuando una se saca, se va al carajo, y dice cosas -en mayor o menor medida- hirientes. No tanto por lo que en sí mismas significan, sino por la situación que se elige para exteriorizarlas, y cuando la situación termina hay dos opciones. La peor: terminan los reproches. La mejor: se discutirán en frío y se llegará a un principio de acuerdo, ja.
Esas cosas que hieren, en términos generales y si no somos unos garcas, sirven. Porque aunque suceda la peor opción, el otro sabrá ya de ese alguito que nos jode sobremanera.
Yo, más que decir cosas particularmente hirientes para el contrincante, suelo insultar y chillar a lo loco y a todo el que se cruce. Y termino roja de ira. Hay quienes saben aprovechar ese, mi punto débil, conservando la calma. También hay quienes son iguales a mí. Prefiero, claramente en términos de discusión, a los últimos. Que podría decirse que son mi madre, ja.
Pero verán qué lindo es levantarse al otro día y desayunarse una notita de disculpa o un "dale, no seas cabeza dura, tratemos de cambiar". Y claro, si somos igual de boludas.
Esas cosas que hieren, en términos generales y si no somos unos garcas, sirven. Porque aunque suceda la peor opción, el otro sabrá ya de ese alguito que nos jode sobremanera.
Yo, más que decir cosas particularmente hirientes para el contrincante, suelo insultar y chillar a lo loco y a todo el que se cruce. Y termino roja de ira. Hay quienes saben aprovechar ese, mi punto débil, conservando la calma. También hay quienes son iguales a mí. Prefiero, claramente en términos de discusión, a los últimos. Que podría decirse que son mi madre, ja.
Pero verán qué lindo es levantarse al otro día y desayunarse una notita de disculpa o un "dale, no seas cabeza dura, tratemos de cambiar". Y claro, si somos igual de boludas.
jueves, 27 de enero de 2011
Lo importante es eso, Luciano
A veces me duele, a veces me pesa, a veces no lo entiendo, a veces me enfurece, a veces me da una cosita de alegría triste y tristeza alegre. Y a veces pienso y pienso... y no sé qué carajo pensar ya.
Sólo te puedo decir, donde quiera que estés, que ya van dos años sin que los tuyos te vean sonreír más que en fotos... y eso, a todos, debería provocarles una inquietud, bastante inquieta. Me duele haber entrado en este círculo tan valioso en una situación como esta, me duele pensar que jamás hubiese sabido de tu existencia de otra forma (tal vez sí). Me duele saber que te merecías otra cosa y saber quién sos cuando ya no puedo saber quién sos.
Tu hermana, tu mamá, los hermanos menores, los más enanitos del barrio, las madres de la plaza, los amigos nuevos y los viejos, periodistas, abogados, militantes. ¿Sabés que todos te conocen, verdad? Y lo importante de eso, Luciano, es que hoy tu corazón está latiendo en el nuestro, lo importante, Lu (hasta te digo Lu, porque te siento tan cerca... si supieras cuánto), es que todos y cada uno de nosotros es responsable de no olvidarte. Y más aún, de recordarte todos los días, de mantenerte vivo, de enorgullecerte porque estamos orgullosos de vos, de hacer de la llamita que fuiste cuando se aprovecharon de vos, una llamarada que no pase desapercibida; que sea sostenida por nuestro sudor, sí, pero sobre todas las cosas por tu valentía, por tu maravillosa sonrisa, esa que contagiás hasta en las fotos, que sea sostenida por los sueños que tuviste y las responsabilidades que asumiste siendo tan pibe, que no tenías por qué. Que ellos no tenían derecho, carajo...
La conmoción que me genera pensar en estos dos años, me impide hoy escribir un texto de carácter militante (por suerte). Y me permite sonreirte, desde donde estoy, hasta donde estés. Asegurarte por mí y por tantos más, que vos estás un poquito en cada uno, porque te lo merecés. Porque, como le dije una vez a la petisa, me pesó tu nombre, y no me pesó porque tenemos la misma edad, ni porque vivimos cerca. Me pesó por las diferencias, por las necesidades, que no tenían ni puta que ver, y hoy diría que son las mismas.
Lu, como dice Mónica, debés estar mirándonos y riéndote de lo que generaste, de lo mucho que nos cuidás, de lo mucho que te hablamos en acciones y en palabras. Espero que sea así, me gustaría que sea así. Sos lo que creo, estás acá y por vos es mucho de mi vida, sentirte cerca para mí es la seguridad de tenerte cerca. Y también debería pedirte perdón. Y acá me vuelvo a tomar el atrevimiento de hablarte por mí y por otros... porque no te cuidamos a tiempo, pedirte perdón en carácter de piba, pedirte perdón por los pibes y pibas que no te conocen, o no te quieren conocer, y prometerte. Prometerte eso, que no te olvido, que estás donde estemos y que sos uno de los infaltables, desde hace dos años y para siempre, dentro de mí.
Y gracias, por enseñarme tanto, enseñarme todo, darme aliento para conocerte, regalarme esa sonrisa que parece que dice como que pasá, que sos bienvenida, que podés entrar en mi mundo, que faltan cosas pero, carajo, que sobra amor. Carajo que en esta familia cuando hay que estar se está, y no se falla. Gracias por mostrarme tu casa, tu mamá, tu hermana, tu barrio, tu gente, gracias por compartirlos, por cuidarlos, por dejarte cuidar y hacerte escuchar en nuestra voz y en tu risita corrompida; en tu foto con guardapolvo, esa es la que más me gusta. Porque esa foto es vos, es tu historia y lo que te merecés, es la única responsabilidad que te correspondía a tu edad, y es la que tuviste que resignar, para ocuparte de otras cosas, y defenderte de otras. Y así y todo, con lo que costó, esa foto me demuestra una y mil veces que, atorrante y simpático como te pintan, en ese espacio querías estar porque sabías que -mal que mal- te pertenecía. Sabías que si tu hermana quería que estuvieras en la escuela, eso significaba sin pensarlo dos veces, que era el mejor lugar en el que podías estar. Y entonces, aunque no te gusta estudiar, en la foto sos feliz porque Vanesa tiene razón. Porque Vanesa quiere que seas feliz, y si alguna vez lo dudaste, acá la tenés.
Igualita a vos, con esa risita también corrompida, con algunos años más pero la misma fortaleza, la misma valentía, la misma alegría para defenderse. Porque es sensata y sabe que nuestra alegría es su debilidad. Y sabe también, como vos y yo, que justicia acá o allá, justicia legal o popular, lo importante es la seguridad de que no te fallamos, y que somos concientes de que ahí; esos cosos que no tienen una palabra que los defina, porque no se puede explicar su cobardía, su falta de inteligencia, su manipulación compulsiva, su, su, su... Esos que decía, ya están tras las rejas, ya les pesa, ya les cuesta, ya están ahogados. Porque lo que va vuelve, y no hay vuelta atrás. Eso, todo eso, lo sabremos todos, pero ella nos lo enseñó.
31-1-11 Dos años sin Luciano Arruga
Sólo te puedo decir, donde quiera que estés, que ya van dos años sin que los tuyos te vean sonreír más que en fotos... y eso, a todos, debería provocarles una inquietud, bastante inquieta. Me duele haber entrado en este círculo tan valioso en una situación como esta, me duele pensar que jamás hubiese sabido de tu existencia de otra forma (tal vez sí). Me duele saber que te merecías otra cosa y saber quién sos cuando ya no puedo saber quién sos.
Tu hermana, tu mamá, los hermanos menores, los más enanitos del barrio, las madres de la plaza, los amigos nuevos y los viejos, periodistas, abogados, militantes. ¿Sabés que todos te conocen, verdad? Y lo importante de eso, Luciano, es que hoy tu corazón está latiendo en el nuestro, lo importante, Lu (hasta te digo Lu, porque te siento tan cerca... si supieras cuánto), es que todos y cada uno de nosotros es responsable de no olvidarte. Y más aún, de recordarte todos los días, de mantenerte vivo, de enorgullecerte porque estamos orgullosos de vos, de hacer de la llamita que fuiste cuando se aprovecharon de vos, una llamarada que no pase desapercibida; que sea sostenida por nuestro sudor, sí, pero sobre todas las cosas por tu valentía, por tu maravillosa sonrisa, esa que contagiás hasta en las fotos, que sea sostenida por los sueños que tuviste y las responsabilidades que asumiste siendo tan pibe, que no tenías por qué. Que ellos no tenían derecho, carajo...
La conmoción que me genera pensar en estos dos años, me impide hoy escribir un texto de carácter militante (por suerte). Y me permite sonreirte, desde donde estoy, hasta donde estés. Asegurarte por mí y por tantos más, que vos estás un poquito en cada uno, porque te lo merecés. Porque, como le dije una vez a la petisa, me pesó tu nombre, y no me pesó porque tenemos la misma edad, ni porque vivimos cerca. Me pesó por las diferencias, por las necesidades, que no tenían ni puta que ver, y hoy diría que son las mismas.
Lu, como dice Mónica, debés estar mirándonos y riéndote de lo que generaste, de lo mucho que nos cuidás, de lo mucho que te hablamos en acciones y en palabras. Espero que sea así, me gustaría que sea así. Sos lo que creo, estás acá y por vos es mucho de mi vida, sentirte cerca para mí es la seguridad de tenerte cerca. Y también debería pedirte perdón. Y acá me vuelvo a tomar el atrevimiento de hablarte por mí y por otros... porque no te cuidamos a tiempo, pedirte perdón en carácter de piba, pedirte perdón por los pibes y pibas que no te conocen, o no te quieren conocer, y prometerte. Prometerte eso, que no te olvido, que estás donde estemos y que sos uno de los infaltables, desde hace dos años y para siempre, dentro de mí.
Y gracias, por enseñarme tanto, enseñarme todo, darme aliento para conocerte, regalarme esa sonrisa que parece que dice como que pasá, que sos bienvenida, que podés entrar en mi mundo, que faltan cosas pero, carajo, que sobra amor. Carajo que en esta familia cuando hay que estar se está, y no se falla. Gracias por mostrarme tu casa, tu mamá, tu hermana, tu barrio, tu gente, gracias por compartirlos, por cuidarlos, por dejarte cuidar y hacerte escuchar en nuestra voz y en tu risita corrompida; en tu foto con guardapolvo, esa es la que más me gusta. Porque esa foto es vos, es tu historia y lo que te merecés, es la única responsabilidad que te correspondía a tu edad, y es la que tuviste que resignar, para ocuparte de otras cosas, y defenderte de otras. Y así y todo, con lo que costó, esa foto me demuestra una y mil veces que, atorrante y simpático como te pintan, en ese espacio querías estar porque sabías que -mal que mal- te pertenecía. Sabías que si tu hermana quería que estuvieras en la escuela, eso significaba sin pensarlo dos veces, que era el mejor lugar en el que podías estar. Y entonces, aunque no te gusta estudiar, en la foto sos feliz porque Vanesa tiene razón. Porque Vanesa quiere que seas feliz, y si alguna vez lo dudaste, acá la tenés.
Igualita a vos, con esa risita también corrompida, con algunos años más pero la misma fortaleza, la misma valentía, la misma alegría para defenderse. Porque es sensata y sabe que nuestra alegría es su debilidad. Y sabe también, como vos y yo, que justicia acá o allá, justicia legal o popular, lo importante es la seguridad de que no te fallamos, y que somos concientes de que ahí; esos cosos que no tienen una palabra que los defina, porque no se puede explicar su cobardía, su falta de inteligencia, su manipulación compulsiva, su, su, su... Esos que decía, ya están tras las rejas, ya les pesa, ya les cuesta, ya están ahogados. Porque lo que va vuelve, y no hay vuelta atrás. Eso, todo eso, lo sabremos todos, pero ella nos lo enseñó.
31-1-11 Dos años sin Luciano Arruga
viernes, 17 de diciembre de 2010
Esas cosas por las que jugarse, que le dicen
Qué raro es a veces llegar a conocer en profundidad los sueños, los anhelos del otro. Que en definitiva resultan ser la esencia del otro. Y que son pocos los que la dejan ver, son pocos.
No digo que esté mal, claro que no. Mucho menos quiero decir que yo sea uno de esos transparentes, aunque suelo intentarlo. Pero cuando uno siente que la persona que tiene enfrente, o mejor dicho, al lado, demuestra con hechos eso que mucho decimos querer con palabras, es escalofriante.
Y es escalofriante porque es bueno. Porque se trata de un voto de confianza, porque el tiempo corre. Y en estos tiempos, en los que corre el tiempo y suena el río, solemos creer que pocos son los que valen la pena. Y ni que lo diga, los que valen la pena son miles.
Sepa que aquellos que valen la pena no luchan para sobrevivir, luchan para hacer justicia. Son esos que a una le enseñan poquito a poco lo que es y lo que significa estar aquí, donde estoy.
Y esos de los que hablamos no son precisamente militantes full time. O no los que solemos llamar así. Son los docentes, los periodistas, los estudiantes, abogados, militantes, son señores y señoras que aman lo que hacen, aman estar donde están. Porque, de hecho, HACEN. Y nos lo hacen saber.
A esos que a mi me enseñan a vivir, los quiero con el alma.
No digo que esté mal, claro que no. Mucho menos quiero decir que yo sea uno de esos transparentes, aunque suelo intentarlo. Pero cuando uno siente que la persona que tiene enfrente, o mejor dicho, al lado, demuestra con hechos eso que mucho decimos querer con palabras, es escalofriante.
Y es escalofriante porque es bueno. Porque se trata de un voto de confianza, porque el tiempo corre. Y en estos tiempos, en los que corre el tiempo y suena el río, solemos creer que pocos son los que valen la pena. Y ni que lo diga, los que valen la pena son miles.
Sepa que aquellos que valen la pena no luchan para sobrevivir, luchan para hacer justicia. Son esos que a una le enseñan poquito a poco lo que es y lo que significa estar aquí, donde estoy.
Y esos de los que hablamos no son precisamente militantes full time. O no los que solemos llamar así. Son los docentes, los periodistas, los estudiantes, abogados, militantes, son señores y señoras que aman lo que hacen, aman estar donde están. Porque, de hecho, HACEN. Y nos lo hacen saber.
A esos que a mi me enseñan a vivir, los quiero con el alma.
lunes, 13 de diciembre de 2010
Lo demás vendrá solito...
Qué sano es escribir, ¿verdad? Escribir en cualquier lado y situación. Tomarse el tiempo a veces, o quitarle tiempo a cositas menores, para escribir. Y canalizar. Canalizar iras, angustias, alegrías, insomnios, conmociones, emociones, sueños, utopías, nervios. Y canalizar. Que todo aquel que sea devoto de la escritura lo sabe, una puede caerse de sueño pero si tiene que decirse algo, decirte algo, no se duerme.
En cursiva, en imprenta, lápiz, lapicera, fibrón, pluma, cuaderno, hoja suelta, apunte, libro, boleto, servilleta. Escribir es un hábito que, creo y espero, no perderé nunca. Porque todo aquello que quiera decir y mi personalidad o mi entorno no me permitan, lo escribiré. Y algunos de mis textos serán publicados e intentarán ser comunicadores de ideas. Otros podrán ser leídos por unos pocos. Y otros, los más, serán releídos y reformados, o no, por mí dentro de unos años, meses, semanas, días.
Y traerán risas o llantos; pero seguro también recuerdos, nostalgias de tiempos lindos y feos, imágenes, sensaciones, olores. Y, creo, eso es lo más valioso de la escritura, lo que más me fascina. Transmitir a usted, o a mí misma, o a ambos. Generar una inquietud, una idea, un objetivo, una alegría y, si es necesario, una incomodidad. Esa incomodidad que genera el replanteo. De quién soy, por quiénes soy y por quiénes quiero ser. A quiénes quiero dejar ser
Y una se va perfeccionando con los años de escritura. Claramente no estoy diciendo que escriba mejor. Pero sí creo descubrir formas de escritura con las que me siento más cómoda. Sí formas con las que tal vez, creo, algún lector puede sentirse más cómodo. Verá usted, si no escribe, que lindo es escribir.
Y releer los primeros textos. Esos de mis 12 años, perdidamente enamorada. O los de los 14, increíblemente confundida pero también motivada. O los 16, a penas una hacedora de los sueños que algún día tendré suficiente coraje para cumplir. Y los 17, ensayísticos, experimentadores y expectantes de esa etapa nueva. Que me han ayudado a comprenderme en mis situaciones. Y viera usted todo lo que una aprende de una cuando escribe, todo lo que aprende a expresar sus emociones sin revelar aquello que no quiera, pero haciéndose comprender.
Cuando acompaña el mate, alguna comida, algún cigarrillo, algún tiempo. Ese traicionero pero anticipado tiempo. Alguna idea previa, como un boceto mental. Y hojas y lapicera. Que no se acaben, que no falten, que una se desespera y es capaz de escribir la pared limpita y bien pintada.
Hay que intentarlo, en los primeros textos seguramente canalizará pero tal vez no comunique. Y ahí, sobre la marcha, con tiempo y paciencia, empezará a sentirse una comunicadora, un comunicador. Esa es la gracia real de la escritura.
También tendrá oportunidad de recibir críticas, y créame que alguna -por constructiva o destructiva- le abrirá o romperá el corazón. Y en cualquiera de los dos casos habrá que empezar de nuevo, pero no de cero.
Y como si una cosa fuera la otra, escribir lo o la llevará a leer. Leerse primero a usted misma o mismo. Y después a otros y otras que escriban parecido. Y después a otros y otras que escriban distinto.
Y podrá robarse técnicas. Acortar o alargar párrafos y oraciones. Quitar y reponer conectores. Perfeccionar ortografía y gramática. También aprenderá a llegarle a quien conozca, y podrá decepcionar a unos cuantos, y tal vez, quién dice, se sentirá orgullosa u orgulloso de esas decepciones. Pero no vaya a creer que robar técnicas es malo. Porque cuando descubra las suyas propias y las vea en textos ajenos -salvando, claro, que sean fieles copias- se sentirá feliz y eficiente de su escritura.
Lo demás vendrá solito, y verá que es maravilloso.
En cursiva, en imprenta, lápiz, lapicera, fibrón, pluma, cuaderno, hoja suelta, apunte, libro, boleto, servilleta. Escribir es un hábito que, creo y espero, no perderé nunca. Porque todo aquello que quiera decir y mi personalidad o mi entorno no me permitan, lo escribiré. Y algunos de mis textos serán publicados e intentarán ser comunicadores de ideas. Otros podrán ser leídos por unos pocos. Y otros, los más, serán releídos y reformados, o no, por mí dentro de unos años, meses, semanas, días.
Y traerán risas o llantos; pero seguro también recuerdos, nostalgias de tiempos lindos y feos, imágenes, sensaciones, olores. Y, creo, eso es lo más valioso de la escritura, lo que más me fascina. Transmitir a usted, o a mí misma, o a ambos. Generar una inquietud, una idea, un objetivo, una alegría y, si es necesario, una incomodidad. Esa incomodidad que genera el replanteo. De quién soy, por quiénes soy y por quiénes quiero ser. A quiénes quiero dejar ser
Y una se va perfeccionando con los años de escritura. Claramente no estoy diciendo que escriba mejor. Pero sí creo descubrir formas de escritura con las que me siento más cómoda. Sí formas con las que tal vez, creo, algún lector puede sentirse más cómodo. Verá usted, si no escribe, que lindo es escribir.
Y releer los primeros textos. Esos de mis 12 años, perdidamente enamorada. O los de los 14, increíblemente confundida pero también motivada. O los 16, a penas una hacedora de los sueños que algún día tendré suficiente coraje para cumplir. Y los 17, ensayísticos, experimentadores y expectantes de esa etapa nueva. Que me han ayudado a comprenderme en mis situaciones. Y viera usted todo lo que una aprende de una cuando escribe, todo lo que aprende a expresar sus emociones sin revelar aquello que no quiera, pero haciéndose comprender.
Cuando acompaña el mate, alguna comida, algún cigarrillo, algún tiempo. Ese traicionero pero anticipado tiempo. Alguna idea previa, como un boceto mental. Y hojas y lapicera. Que no se acaben, que no falten, que una se desespera y es capaz de escribir la pared limpita y bien pintada.
Hay que intentarlo, en los primeros textos seguramente canalizará pero tal vez no comunique. Y ahí, sobre la marcha, con tiempo y paciencia, empezará a sentirse una comunicadora, un comunicador. Esa es la gracia real de la escritura.
También tendrá oportunidad de recibir críticas, y créame que alguna -por constructiva o destructiva- le abrirá o romperá el corazón. Y en cualquiera de los dos casos habrá que empezar de nuevo, pero no de cero.
Y como si una cosa fuera la otra, escribir lo o la llevará a leer. Leerse primero a usted misma o mismo. Y después a otros y otras que escriban parecido. Y después a otros y otras que escriban distinto.
Y podrá robarse técnicas. Acortar o alargar párrafos y oraciones. Quitar y reponer conectores. Perfeccionar ortografía y gramática. También aprenderá a llegarle a quien conozca, y podrá decepcionar a unos cuantos, y tal vez, quién dice, se sentirá orgullosa u orgulloso de esas decepciones. Pero no vaya a creer que robar técnicas es malo. Porque cuando descubra las suyas propias y las vea en textos ajenos -salvando, claro, que sean fieles copias- se sentirá feliz y eficiente de su escritura.
Lo demás vendrá solito, y verá que es maravilloso.
domingo, 28 de noviembre de 2010
Pelee por la Revolución
1º Postal
Tuve que pasar por la marcha de Congreso el 25 de noviembre (Día de la NO-Violencia Contra la Mujer) para ir a otro lado, y unos chicos de Izquierda Socialista me dan un volante en alusión a la fecha y me dicen en tono burlón "a las mujeres no se las toca". Los miro con mi peor cara y les digo "NO". Sigo caminando... "y menos cuando son tan lindas como vos, sabés que tengo una habitación que está re buena ¿querés que te lleve? Daaale, no te hagás la difícil...". No tenían la menor idea de lo que me acababan de dar.
2º Postal
Damos un trabajo sobre feminismo en el colegio y un compañero irrumpe y dice "no es que yo me crea superior ni inferior a ninguna mujer eh, pero entonces expliquen por qué en todas las especies el macho es el líder. Además el patriarcado existió siempre"
Nada que aclarar, ¿no?
Yo creo que las agrupaciones de izquierda cometen un grave error cuando no incluyen políticas de género en su agenda (o cuando lo hacen por compromiso, y cuando termina el taller, termina la equidad). Lejos están de comprender que esa Revolución a la que aspiramos jamás se concretará si nosotros mismos no somos respetuosos de la equidad y la diversidad en todos los órdenes culturales.
El feminismo es indispensables para la Revolución justa, y ruego a todo aquel que pretenda objetarme, que primero averigüe el significado real del término, y luego diga lo que quiera.
Los abortos clandestinos, la trata de mujeres y niñas, la discriminación, la homofobia, el maltrato psicológico, la violencia de género, la inequidad laboral, el derecho a ser madres convertido en la obligación de ser madres, el sometimiento sexual y el apartamiento de las mujeres de la política están vigenes. Y no dar importancia a esa problemática es NEGARLA.
¿Cómo se elimina? Con la lucha diaria.
Si no se dice, no se asume.
Si no se asume, no se escribe.
Si no se escribe, es implícita.
Y si es implícita, no se quita.
Si usted quiere la Revolución, pelee por la Revolución.
Pero sepa que la verdadera será
en las PLAZAS
en las CASAS
y en las CAMAS.
Tuve que pasar por la marcha de Congreso el 25 de noviembre (Día de la NO-Violencia Contra la Mujer) para ir a otro lado, y unos chicos de Izquierda Socialista me dan un volante en alusión a la fecha y me dicen en tono burlón "a las mujeres no se las toca". Los miro con mi peor cara y les digo "NO". Sigo caminando... "y menos cuando son tan lindas como vos, sabés que tengo una habitación que está re buena ¿querés que te lleve? Daaale, no te hagás la difícil...". No tenían la menor idea de lo que me acababan de dar.
2º Postal
Damos un trabajo sobre feminismo en el colegio y un compañero irrumpe y dice "no es que yo me crea superior ni inferior a ninguna mujer eh, pero entonces expliquen por qué en todas las especies el macho es el líder. Además el patriarcado existió siempre"
Nada que aclarar, ¿no?
Yo creo que las agrupaciones de izquierda cometen un grave error cuando no incluyen políticas de género en su agenda (o cuando lo hacen por compromiso, y cuando termina el taller, termina la equidad). Lejos están de comprender que esa Revolución a la que aspiramos jamás se concretará si nosotros mismos no somos respetuosos de la equidad y la diversidad en todos los órdenes culturales.
El feminismo es indispensables para la Revolución justa, y ruego a todo aquel que pretenda objetarme, que primero averigüe el significado real del término, y luego diga lo que quiera.
Los abortos clandestinos, la trata de mujeres y niñas, la discriminación, la homofobia, el maltrato psicológico, la violencia de género, la inequidad laboral, el derecho a ser madres convertido en la obligación de ser madres, el sometimiento sexual y el apartamiento de las mujeres de la política están vigenes. Y no dar importancia a esa problemática es NEGARLA.
¿Cómo se elimina? Con la lucha diaria.
Si no se dice, no se asume.
Si no se asume, no se escribe.
Si no se escribe, es implícita.
Y si es implícita, no se quita.
Si usted quiere la Revolución, pelee por la Revolución.
Pero sepa que la verdadera será
en las PLAZAS
en las CASAS
y en las CAMAS.
martes, 16 de noviembre de 2010
Historia... de vida
Puf, un nuevo círculo de pertenencia y sentirme identificada con otros y otras. Preocupaciones y ocupaciones, varias y distintas.
Un nuevo sentimiento y otro amor. Ese amor del que tanto me han hablado y que desconozco casi por completo. El amor de la gente con el estudio. Porque estudiar lo que a una le gusta debe sentirse tan lindo. Tan lindo debe ser que no me atrevo a imaginarlo.
Y años de esperar. Años del famoso "cuando sea grande voy a ser...". Años de no alcanzarme la humanística del secundario. De querer saber más y estudiar más. Estudiar historia y leer autores y poder decir que me identifico con Fulano por tal cosa y con Mengano no coincido por aquello.
Ir a esa universidad, en la que siempre quise estar. Porque esa universidad es un mundo, y ahí voy a encontrar a esos. Esos que saben de qué se trata mi lucha, por quiénes es mi lucha. Ellos van a entender por lo que sufro y que cosas a mí me dan alegría.
Para mí la universidad es otra cosa, cosa a la que no le temo. Pero, qué incertidumbre, carajo, que incertidumbre...
La Facultad de Filosofía y Letras es la que voy a frecuentar. Porque mi carrera es Historia. Para ser comunicadora. De ideas.
Un nuevo sentimiento y otro amor. Ese amor del que tanto me han hablado y que desconozco casi por completo. El amor de la gente con el estudio. Porque estudiar lo que a una le gusta debe sentirse tan lindo. Tan lindo debe ser que no me atrevo a imaginarlo.
Y años de esperar. Años del famoso "cuando sea grande voy a ser...". Años de no alcanzarme la humanística del secundario. De querer saber más y estudiar más. Estudiar historia y leer autores y poder decir que me identifico con Fulano por tal cosa y con Mengano no coincido por aquello.
Ir a esa universidad, en la que siempre quise estar. Porque esa universidad es un mundo, y ahí voy a encontrar a esos. Esos que saben de qué se trata mi lucha, por quiénes es mi lucha. Ellos van a entender por lo que sufro y que cosas a mí me dan alegría.
Para mí la universidad es otra cosa, cosa a la que no le temo. Pero, qué incertidumbre, carajo, que incertidumbre...
La Facultad de Filosofía y Letras es la que voy a frecuentar. Porque mi carrera es Historia. Para ser comunicadora. De ideas.
jueves, 23 de septiembre de 2010
De los temores
Hay momentos en los que una no sabe qué del otro está dispuesta a bancarse, y entonces analiza, y sacrifica o no, y arriesga o no.
Pero es jodido cuando una no sabe qué de una está dispuesta a bancarse cuando está con el otro. A ver si me explico, una cambia, claro, no su esencia, pero cambia actitudes, se "amolda", por así decirlo. Y cuando una misma no se banca estando con el compañero, probablemente no sea el compañero indicado.
¿Y qué es lo jodido? Que a veces, con algún compañero, NO SÉ si me banco. Pero, qué cómico, la puta madre. Lo que no me banco es la incoherencia de mis actos.
La incoherencia de (modestia aparte) la valentía que tengo en algunas situaciones, algunas reacciones mías, que no se me mueva un pelo por saltar frente a cinco monos a defender a un/a desconocido/a; y la sumisión (a veces) frente a mi pareja y la cobardía de no decirlo todo porque NO.
Es bueno saber que el compañero te cuida, te conoce, y te sabe miedosa. Y de a poquito te convence de que no es a él a quien temer, porque él teme lo mismo, porque él es bueno. Y, en todo caso, podemos temer juntos, otra cosa.
Y otro día, que temer con vos es otro voto de confianza.
Pero es jodido cuando una no sabe qué de una está dispuesta a bancarse cuando está con el otro. A ver si me explico, una cambia, claro, no su esencia, pero cambia actitudes, se "amolda", por así decirlo. Y cuando una misma no se banca estando con el compañero, probablemente no sea el compañero indicado.
¿Y qué es lo jodido? Que a veces, con algún compañero, NO SÉ si me banco. Pero, qué cómico, la puta madre. Lo que no me banco es la incoherencia de mis actos.
La incoherencia de (modestia aparte) la valentía que tengo en algunas situaciones, algunas reacciones mías, que no se me mueva un pelo por saltar frente a cinco monos a defender a un/a desconocido/a; y la sumisión (a veces) frente a mi pareja y la cobardía de no decirlo todo porque NO.
Es bueno saber que el compañero te cuida, te conoce, y te sabe miedosa. Y de a poquito te convence de que no es a él a quien temer, porque él teme lo mismo, porque él es bueno. Y, en todo caso, podemos temer juntos, otra cosa.
Y otro día, que temer con vos es otro voto de confianza.
sábado, 11 de septiembre de 2010
De Sarmiento, Ni hablar
"Maestros enseñen a los Niños a ser PREGUNTONES para que pidiendo el POR QUÉ de lo que se les manda hacer, se acostumbren a obedecer a la RAZÓN! No a la AUTORIDAD como los LIMITADOS. Ni a la COSTUMBRE, como los ESTÚPIDOS” Simón Rodriguez
Yo no tengo forma de agradecer y retribuir a mis maestros, no tengo forma
Yo no tengo forma de agradecer y retribuir a mis maestros, no tengo forma
lunes, 30 de agosto de 2010
Usted sabe, que a mí me gustan muuuuuchas cosas.
Me gustan las charlas terapéuticas con mi hermana o con amigas, a la madrugada, en la cocina, fumando cigarrillos y tomando mate.
Me gustan los hombres.
Me gustan los bebés y los niños.
Me gustan las reuniones de mi familia numerosa.
Me gustan las tardes al aire libre con áaaaarboles y pastito.
Me gusta la playa, de noche.
Me gusta el teatro.
Me gustan las utopías, que sirven para caminar.
Me gusta la militancia de base.
Me gusta la docencia.
Me gustan las marchas.
Me gustan los sueños.
Me gusta la juventud, y me emociona.
Me gusta dejar pasar el tiempo y recordar cómo era antes.
Me gusta extrañar un poquito.
Me gustan mis padres, y sus historias.
Me gusta confiar.
Me gusta que confíen en mí.
Me gusta tener cerca a la gente linda.
Me gusta estar prevenida a veces.
Me gusta la primavera.
Me gusta cuando me cuidan.
Me gusta analizar mis sueños.
Me gusta escribir.
Me gusta hacerme la justiciera.
Me gusta leer hasta las tantas.
Me gusta el cine.
Me gustan las lapiceras de pluma.
Me gusta la música.
Me gusta la revolución en todos los órdenes (en las plazas, en las casas y en las camas).
Me gusta la casa para mí sola.
A mí me gusta la libertad.
Me gustan los hombres.
Me gustan los bebés y los niños.
Me gustan las reuniones de mi familia numerosa.
Me gustan las tardes al aire libre con áaaaarboles y pastito.
Me gusta la playa, de noche.
Me gusta el teatro.
Me gustan las utopías, que sirven para caminar.
Me gusta la militancia de base.
Me gusta la docencia.
Me gustan las marchas.
Me gustan los sueños.
Me gusta la juventud, y me emociona.
Me gusta dejar pasar el tiempo y recordar cómo era antes.
Me gusta extrañar un poquito.
Me gustan mis padres, y sus historias.
Me gusta confiar.
Me gusta que confíen en mí.
Me gusta tener cerca a la gente linda.
Me gusta estar prevenida a veces.
Me gusta la primavera.
Me gusta cuando me cuidan.
Me gusta analizar mis sueños.
Me gusta escribir.
Me gusta hacerme la justiciera.
Me gusta leer hasta las tantas.
Me gusta el cine.
Me gustan las lapiceras de pluma.
Me gusta la música.
Me gusta la revolución en todos los órdenes (en las plazas, en las casas y en las camas).
Me gusta la casa para mí sola.
A mí me gusta la libertad.
martes, 22 de junio de 2010
Allá en la 12
Cada vez se afianza más el laburo en el barrio 12 de octubre, y cada vez son más las esperanzas de que la cosa, en esa manzana y media que constituye una villa, cambie para mejor. No hay violencia ni represión que alteren el clima de respeto, cuidado y paciencia que se vive allá adentro. No existen, en ese espacio, los sueños frustrados.
Y aunque todos los días pase y mire y pare y provoque ese maldito patrullero, que parece que quisiera comprobar que les enseñamos bien a multiplicar y a dividir, las actividades siguen andando su rumbo. Los chicos que no tienen tarea vienen a pintar, a leerse cuentos, a llenar la plancha de corcho con sus dibujos y mensajes.
Los chicos que terminan la tarea, a veces agarran los tachos que los sábados usa el taller de murga y salen a improvisar/practicar un poco a la calle. ¿Y qué ruidos van a ser molestos cuando los ves radiantes de felicidad y orgullosos de sus expresiones artísticas? ¿Qué mal pueden hacer esos chicos que son parados de forma constante por la policía si devuelven todos los tachos y palillos intactos sin que nadie los ande controlando, de la misma forma que la bici que les presta algún que otro compañero?
Y parece que la foto de Luciano enmarcada en la biblioteca, con esa sonrisa radiante que (aseguran los que lo conocieron) lo caracterizaba; parece que nos estuviera dando el ok para comenzar todos los días un día.
Y (¿seré ingenua?) no veo ningún mal en los ojos de esos chicos que saben que en "la casa de la mamá de Luciano" donde "enseñan los amigos de Luciano" las ganas de vivir constituyen el único requisito. Chicos a los que nadie les tiene que aclarar que nos tenemos que respetar porque es más que sabido que es un espacio de todos y los materiales son de todos, de la misma forma que los proyectos.
Qué bueno saber que las cosas van marchando bien.
Y aunque todos los días pase y mire y pare y provoque ese maldito patrullero, que parece que quisiera comprobar que les enseñamos bien a multiplicar y a dividir, las actividades siguen andando su rumbo. Los chicos que no tienen tarea vienen a pintar, a leerse cuentos, a llenar la plancha de corcho con sus dibujos y mensajes.
Los chicos que terminan la tarea, a veces agarran los tachos que los sábados usa el taller de murga y salen a improvisar/practicar un poco a la calle. ¿Y qué ruidos van a ser molestos cuando los ves radiantes de felicidad y orgullosos de sus expresiones artísticas? ¿Qué mal pueden hacer esos chicos que son parados de forma constante por la policía si devuelven todos los tachos y palillos intactos sin que nadie los ande controlando, de la misma forma que la bici que les presta algún que otro compañero?
Y parece que la foto de Luciano enmarcada en la biblioteca, con esa sonrisa radiante que (aseguran los que lo conocieron) lo caracterizaba; parece que nos estuviera dando el ok para comenzar todos los días un día.
Y (¿seré ingenua?) no veo ningún mal en los ojos de esos chicos que saben que en "la casa de la mamá de Luciano" donde "enseñan los amigos de Luciano" las ganas de vivir constituyen el único requisito. Chicos a los que nadie les tiene que aclarar que nos tenemos que respetar porque es más que sabido que es un espacio de todos y los materiales son de todos, de la misma forma que los proyectos.
Qué bueno saber que las cosas van marchando bien.
viernes, 11 de junio de 2010
Tía MUNDIAL
A veces tardo mucho, señor, señora, en actualizar. Sabrá usted disculpar, pero cuando no se cae una idea, no se cae una idea, y no hay con qué darle.
Estuve pensando en esto del mundial y qué sé yo qué, claro, bueno, ahora me hago la desinteresada, porque esto y aquello. Pero siempre me van metiendo chispita de a poco. De hecho hoy en Pro&MI (Proyecto y Metodología de la Investigación), nadie escuchaba al pobre docente y nos íbamos contando el partido de Uruguay unos con otros, pasando la información de uno que escuchaba por la radio, eso me hizo un no sé qué.
Bué, poco y nada tengo para decir, claro, no voy a ser de los recalsitrantes que defenestran eventos como el mundial o el Bicentenario. Sólo digo, como dije en el Bicentenario; festejemos, y no por eso, olvidemos tooooooooooooodo lo demás.
Es como una especie de consejo, moraleja, recordatorio, como una de esas mosquitas que te zumban, o como tu mismísima madre. Hacé esto, pero no por hacer esto, dejes de hacer aquello. Ahora sí, pueden mirar el mundial con mucho entusiasmo, SI NO SE OLVIDAN, EH.
Buenos días Buenas tardes Buenas noches
Rosaura
Estuve pensando en esto del mundial y qué sé yo qué, claro, bueno, ahora me hago la desinteresada, porque esto y aquello. Pero siempre me van metiendo chispita de a poco. De hecho hoy en Pro&MI (Proyecto y Metodología de la Investigación), nadie escuchaba al pobre docente y nos íbamos contando el partido de Uruguay unos con otros, pasando la información de uno que escuchaba por la radio, eso me hizo un no sé qué.
Bué, poco y nada tengo para decir, claro, no voy a ser de los recalsitrantes que defenestran eventos como el mundial o el Bicentenario. Sólo digo, como dije en el Bicentenario; festejemos, y no por eso, olvidemos tooooooooooooodo lo demás.
Es como una especie de consejo, moraleja, recordatorio, como una de esas mosquitas que te zumban, o como tu mismísima madre. Hacé esto, pero no por hacer esto, dejes de hacer aquello. Ahora sí, pueden mirar el mundial con mucho entusiasmo, SI NO SE OLVIDAN, EH.
Buenos días Buenas tardes Buenas noches
Rosaura
domingo, 23 de mayo de 2010
Mayo 25, 2010

Soledad sobre ruinas, sangre en el trigo,
rojo y amarillo, manantial del veneno,
escudo heridas, cinco siglos igual.
Libertad sin galope, banderas rotas,
soberbia y mentiras, medallas de oro y plata
contra esperanza, cinco siglos igual.
En esta parte de la tierra, la historia se cayó
como se caen las piedras, aún las que tocan el cielo
o están cerca del sol, o están cerca del sol.
Desamor, desencuentro, perdón y olvido,
cuerpo con mineral, pueblos trabajadores,
infancias pobres, cinco siglos igual.
Lealtad sobre tumbas, piedra sagrada.
Dios no alcanzo a llorar, sueño largo del mal,
hijos de nadie, cinco siglos igual.
Muerte contra la vida, gloria de un pueblo
desaparecido, es comienzo, es final,
leyenda perdida, cinco siglos igual.
En esta parte de la tierra, la historia se cayó
como se caen las piedras, aún las que tocan el cielo,
o están cerca del sol, o están cerca del sol.
Es tinieblas con flores, revoluciones,
y aunque muchos no estan, nunca nadie penso
besarte los pies, cinco siglos igual.
martes, 27 de abril de 2010
Me han enseñado.
Me han enseñado que arriesgarse a vivirlo es mejor que quedarse con la duda.
En el amor, nunca lo apliqué.
En su momento era una absoluta inexperta, ahora, una absoluta con tips.
Cuando me enamoré por primera vez tenía 12 años, un cuerpo en plena revolución y una ternura pendiente. Sueños, aspiraciones. Empezaban a gestarse mis ideales, empezaba a ser yo con todas mis situaciones. Pero no lo era aún.
Buscaba lugares para canalizar las luchas de mis hormonas y papel y pluma para empezar a escribir lo que terminaron siendo ensayos de la vida misma.
Comencé un taller literario donde conocí a alguien que tenía mi edad, mis sueños y sus egos. Alguien que disponía de todo mi tiempo y fue, por años, dueño de mis mejores sonrisas.
Siendo una petisa cambiante en todo sentido, que apenas comenzaba a experimentar lo que es hoy mi relación con la escritura, decidí, o decidió mi cuerpo; no arriesgarme.
A mis 16, poco hace que me desligué y puse los pies sobre la tierra, y eso no lo determinó que dejara de quererlo (también), sino saber que ese amor hippie chik no es lo que quiero para mí.
Llegando a los 17 estoy ahora. No tan lejos de ese primer amor. Sí muy lejos de esos 12.
Sé lo que quiero para mí.
Mi cuerpo tiene forma de pera para siempre.
Mi ternura tiene sus tiempos y sus revelaciones.
Aquellos sueños y aspiraciones son hoy mi militancia.
Hoy soy yo y todas mis situaciones. Ésta seré por muchos años.
Hoy conozco mis metas más allá de hoy.
Hoy mi escritura es mi catarsis. El teatro mi terapia. La militancia mis ilusiones. La historia mis fundamentos.
Y sí. Hoy. Tengo miedo de volver a enamorarme.
En el amor, nunca lo apliqué.
En su momento era una absoluta inexperta, ahora, una absoluta con tips.
Cuando me enamoré por primera vez tenía 12 años, un cuerpo en plena revolución y una ternura pendiente. Sueños, aspiraciones. Empezaban a gestarse mis ideales, empezaba a ser yo con todas mis situaciones. Pero no lo era aún.
Buscaba lugares para canalizar las luchas de mis hormonas y papel y pluma para empezar a escribir lo que terminaron siendo ensayos de la vida misma.
Comencé un taller literario donde conocí a alguien que tenía mi edad, mis sueños y sus egos. Alguien que disponía de todo mi tiempo y fue, por años, dueño de mis mejores sonrisas.
Siendo una petisa cambiante en todo sentido, que apenas comenzaba a experimentar lo que es hoy mi relación con la escritura, decidí, o decidió mi cuerpo; no arriesgarme.
A mis 16, poco hace que me desligué y puse los pies sobre la tierra, y eso no lo determinó que dejara de quererlo (también), sino saber que ese amor hippie chik no es lo que quiero para mí.
Llegando a los 17 estoy ahora. No tan lejos de ese primer amor. Sí muy lejos de esos 12.
Sé lo que quiero para mí.
Mi cuerpo tiene forma de pera para siempre.
Mi ternura tiene sus tiempos y sus revelaciones.
Aquellos sueños y aspiraciones son hoy mi militancia.
Hoy soy yo y todas mis situaciones. Ésta seré por muchos años.
Hoy conozco mis metas más allá de hoy.
Hoy mi escritura es mi catarsis. El teatro mi terapia. La militancia mis ilusiones. La historia mis fundamentos.
Y sí. Hoy. Tengo miedo de volver a enamorarme.
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